POSADA RECORDS... Siempre Exitos - Corraleros del Majagual

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Los Corraleros de Majagual.
En los años 70 Colombia comenzó a internarse, de pecho y sin frenos, en un período de convulsión política y social que repotenciaba al que dos décadas antes (y un poco más) había detonado El Bogotazo. Al mismo tiempo comenzaba lo que los estudiosos del tema de la droga llaman el boom marimbero: la marihuana comenzó a significar para muchos una opción para paliar la miseria, pero también significó la criminalización de miles de agricultores pobres.
De esa época data una de las movilizaciones demográficas más intensas de colombianos hacia Venezuela, y posiblemente también uno de los más lamentables momentos de xenofobia anticolombiana entre nosotros. Muchas mujeres pobres vinieron en busca de las mejoras que prometían un bolívar sólido y un presidente tan pro-colombiano que ahora mismo es muy difícil asegurar que nació aquí; es fama que miles de ellas sólo consiguieron subemplearse como domésticas o como camareras. A todas, sin excepción, les cayó sin compasión el estigma: los venezolanos se ofendían cuando los llamaban colombianos, porque en el habla común colombiano era sinónimo de ladrón, y colombiana sinónimo de puta. Así de triste y así de injusta fue esa época.
A cambio de la amargura, los colombianos nos inundaron con mucho de las alegrías patrias que se trajeron en el equipaje. Y nada fue mejor que la música de ellos para enseñarnos una nueva forma de estar contentos. Una década antes su ingenio creador había producido una fábrica de músicos y juglares llamada Los Corraleros de Majagual, un conjunto de música inclasificable (acordeón, trombones, saxos, tambores...) que desde el propio nombre les producía náuseas a las clases medias y altas, pero que entró con furor en los estratos más pobres hasta convertirse en fenómeno cultural perdurable. Todavía hoy, cuando alguien lo suficientemente humilde, sensible y de buen humor escucha en la calle a Los Corraleros, no puede evitar olvidarse por un momento de los problemas y sonreír: esas canciones de hace 40 años tienen un efecto terapéutico del carajo.
Del grupo salieron cantantes y músicos de renombre: el vallenatero Alfredo Gutiérrez, Fruko (devenido después salsero fundamental de Colombia), Julio Erazo, Lisandro Meza, Calixto Ochoa. El tono y la temática de las canciones de Los Corraleros de Majagual son, esencialmente, una eterna jodedera. El jodedor mayor entre sus cantantes y compositores es, sin ninguna duda, Eliseo Herrera. Aquí abajo pueden escucharlo en tres canciones de esas que no morirán: La Manzana, La Yerbita y El Vampiro. En las dos primeras, la temática sexual explícita o insinuada queda bellamente aderezada con el estilo vocal relampagueante de Eliseo, a quien hay que oír como debe ser: no sólo mientras interpreta la letra sino cuando encaja aquellos gritos y giros improvisados, de los cuales el más famoso e inconfundible es aquél "Nos juiiimoooo....", característico de la orquesta.
La cuarta canción que incluimos aquí es un contragolpe que le zampa Lisandro Meza a Eliseo Herrera. Se llama La Burrita de Eliseo y es una clarísima celebración de la zoofilia: ya que Eliseo es tan jodedor, el Lisandro le aplica también el veneno de su creatividad y su capacidad como vocalista y lo llama, a su manera, cogeburras. La risa entre macabra y pícara que suelta Meza en los primeros acordes de la canción es un fabuloso anticipo de lo que sigue. Por último, incluimos también un clásico: El Vampiro, posiblemente la canción del grupo más conocida en Venezuela. Los Corraleros de Majagual le dejó a nuestra cultura un arte bueno para almas a un mismo tiempo recias y sensibles, pero no apta para esas sensibilidades timoratas a quienes espanta el arrabal.
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